Argentina no tiene por qué resignarse a exportar solamente commodities. Si producimos trigo, también podemos producir pasta. Si tenemos materia prima de calidad, también podemos construir marcas. Si sabemos exportar granos, también podemos exportar productos terminados, empleo, diseño, industria y valor agregado. Bonalma, desde Guatraché, La Pampa, demuestra que competir con marcas italianas no es una fantasía. Es una decisión productiva. Exportar trigo es importante. Pero exportar pasta argentina al mundo es otro escalón. Porque ahí no viaja solo una materia prima. Viaja trabajo argentino. Viaja conocimiento. Viaja marca. Viaja industria. Viaja futuro. Argentina necesita más casos así: empresas que tomen lo que el país ya produce bien y lo transformen en productos terminados con calidad internacional. El verdadero salto no está solamente en vender más. Está en vender mejor.


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el 19/06/2026

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