Investigadores brasileños trabajan desde hace casi tres décadas en un tratamiento que podría cambiar el futuro de las personas que sufren lesiones graves en la médula espinal.
El desarrollo se llama polilaminina y nació de investigaciones encabezadas por la científica Tatiana Coelho de Sampaio, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).
La sustancia se obtiene a partir de la laminina, una proteína presente naturalmente en nuestro organismo y que puede extraerse de la placenta humana. Los investigadores desarrollaron una forma denominada polilaminina que, aplicada en la zona lesionada, busca crear un entorno que favorezca el crecimiento de los axones y la reconexión entre neuronas.
Los resultados obtenidos hasta ahora son alentadores.
La sustancia mostró efectos prometedores en investigaciones con animales, incluidos perros con lesiones de médula espinal. También fue utilizada en un pequeño estudio preliminar con ocho personas que habían sufrido lesiones medulares agudas. Seis de ellas mostraron distintos grados de recuperación motora.
Pero todavía queda un camino científico importante por recorrer.
En enero de 2026, la agencia sanitaria brasileña ANVISA autorizó el inicio de un estudio clínico de fase 1, destinado principalmente a evaluar la seguridad de la polilaminina en personas con lesiones medulares agudas.
La investigación contempla inicialmente a cinco pacientes de entre 18 y 72 años con lesiones completas de la médula espinal torácica y cuyo accidente haya ocurrido menos de 72 horas antes de recibir el tratamiento.
La polilaminina sigue siendo un tratamiento experimental y todavía no puede considerarse una cura para las lesiones de médula espinal.
Pero después de casi tres décadas de investigación, que una proteína desarrollada por científicos latinoamericanos haya llegado a ensayos clínicos en humanos es, por sí misma, una noticia que merece ser contada.
Porque a veces una buena noticia no es que el problema ya esté resuelto, sino que alguien encontró un camino que antes no existía.