Una reflexión sobre la Argentina cotidiana, esa que muchas veces no se explica solo por la política, la economía o las grandes decisiones, sino por las pequeñas defensas que aprendimos a construir para vivir, trabajar, negociar y convivir. Este libro propone mirar el país desde una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando una sociedad se acostumbra a anticipar excepciones, protegerse de los demás y desconfiar incluso antes de intentar cooperar? Sin buscar culpables ni ofrecer soluciones mágicas, estas páginas invitan a pensar cómo se forma —o se rompe— la confianza social en la experiencia diaria, y qué pequeñas prácticas podrían empezar a modificarla sin exigirnos ser un país imaginario, sino comprendiendo mejor el que realmente somos.