En una sociedad, no siempre el problema es que el otro ocupe demasiado lugar.

A veces el problema es que vos empezás a ocupar menos.

Hablás menos.
Participás menos.
Decidís menos.
Dejás pasar más.
Te vas corriendo sin darte cuenta.

El otro puede tener más presencia, más carácter o más capacidad comercial.

Eso no está mal.

El problema aparece cuando confundís esa diferencia con una excusa para abandonar tu propio lugar.

Una sociedad necesita habilidades distintas.

Pero también necesita voces claras.

Si sos socio, tenés que actuar como socio.

No como empleado con acciones.

Regla práctica

Nadie puede correrte tanto como cuando vos mismo te corrés.

Acción concreta

Revisá qué lugar estás ocupando realmente: qué decidís, qué opinás, qué aceptás y qué estás dejando pasar por inseguridad o comodidad.

Principio del emprendedor

El que no sostiene su lugar en una sociedad termina mirando desde afuera un proyecto que también era suyo.