Una empresa no se funde solo por vender poco.
También puede fundirse por cobrar tarde.
La caja manda.
Podés tener buenos productos, buena imagen, buenos clientes y buenos márgenes. Pero si el dinero sale antes de entrar, el negocio empieza a quedarse sin aire.
El problema no siempre es la rentabilidad.
A veces el problema es el tiempo.
Cuándo comprás.
Cuándo pagás.
Cuándo vendés.
Cuándo cobrás.
Cuánto margen queda.
Cuánto efectivo entra.
Cuidar la imagen es importante, pero sobrevivir es más importante.
Hay momentos en los que la solución no es la más elegante, sino la que permite seguir funcionando.
Después se puede mejorar la forma.
Primero hay que sostener la caja.
Regla práctica
La caja es más urgente que la imagen.
Acción concreta
Revisá cuánto tiempo pasa entre que pagás y que cobrás. Si el dinero sale antes de entrar, necesitás ajustar precios, plazos, condiciones o estrategia de venta.
Principio del emprendedor
Un negocio puede esperar para verse elegante, pero no puede esperar para respirar.