Los soldados romanos fueron conocidos por su disciplina, su entrenamiento y su capacidad para combatir en condiciones muy difíciles. Marchaban largas distancias, levantaban campamentos, soportaban el frío, el calor y la lluvia, y seguían avanzando incluso cuando la batalla parecía interminable.
Pero este soldado romano tiene una prioridad diferente.
En medio de la lluvia, mientras el ejército espera una nueva orden y las flechas siguen cayendo sobre el campo de batalla, decide mantener una de las costumbres más argentinas que existen: preparar el mate y acompañarlo con tortas fritas.
Porque en Argentina la lluvia no siempre significa quedarse quieto.
A veces significa poner la pava, buscar la yerba y empezar a cocinar tortas fritas, una receta tradicional que aparece especialmente durante los días grises, fríos y lluviosos.
El problema es que este legionario parece haber olvidado un pequeño detalle: no está en su casa mirando llover desde la ventana.
Está en plena batalla.
Mientras sus compañeros intentan protegerse, él sostiene el mate con una tranquilidad admirable y espera que las tortas fritas estén listas.
Una combinación absurda entre el Imperio romano, las guerras de la antigüedad y una costumbre profundamente argentina.
Porque podrán caer rayos, lluvia o flechas enemigas…
pero el mate no se abandona.
🇦🇷 Mate y tortas fritas en un día de lluvia.
🏛️ Un soldado romano enfrentando el peligro con disciplina.
🧉 Y una costumbre argentina que sobrevive incluso en medio de una batalla.