Argentina no funciona como una sociedad de confianza.
Funciona como una sociedad de anticipación.
La gente no piensa:
“¿qué corresponde hacer?”
piensa:
“¿qué van a hacer los demás y cómo no quedar perjudicado?”
Eso cambia todo.
Porque entonces:
• el empresario sube precios por si suben costos
• el trabajador pide aumentos por si suben precios
• el Estado emite por si cae la actividad
• el ciudadano compra dólares por si el Estado emite
Todos actúan racionalmente…
y juntos generan el problema.
En términos simples: todos reaccionamos bien… y juntos generamos un mal resultado.
El problema no es que alguien esté equivocado.
El problema es que todos estamos reaccionando correctamente a un entorno incorrecto.
Por eso cambiar personas no cambia el resultado.
Cambiar expectativas sí.
A la Argentina no le faltan ideas.
Le falta previsibilidad compartida.