Hay momentos en los que la vida se detiene… sin avisar.

Todo sigue, pero uno queda en pausa.

Y en ese lugar, donde no hay mucho para hacer…
empiezan a aparecer pequeñas cosas.

Conversaciones sueltas.
Frases simples.

Casi insignificantes.

Una vez, en medio de una de esas etapas, alguien me dijo algo al pasar.
Sin énfasis. Sin intención de cambiar nada.

Una frase chica.

Tan chica… que podría haberla olvidado en el momento.

Pero no.

Quedó.

Y con el tiempo, sin hacer ruido, empezó a abrir algo.

No fue inmediato.
No fue evidente.

Pero terminó cambiando un camino entero.

Porque a veces no es la gran oportunidad la que aparece…

Es una frase mínima.

Y la diferencia está en si la escuchás… o la dejás pasar.